Iniciativas de ley: Suprema Corte de Justicia de la Nación

"MES: ABRIL"

El 18 de abril la Cámara de Diputados aprobó las reformas propuestas a diversos artículos de la Constitución encaminadas a asignar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la función de intérprete de la Constitución, dejando a los Tribunales Colegiados de Circuito el control de la legalidad.

El problema del Poder Judicial viene desde el siglo XIX, cuando se estableció la Ley de Amparo. Ésta se configuró como un control constitucional sobre los actos de los poderes de la Unión. Esto es así porque la Constitución señala requisitos de legalidad, y cuando se falta a esta garantía, hay motivo de amparo.

En otros países quedó claramente demarcado el control de la legalidad y el de la constitucionalidad. En México, con razón, se le tuvo desconfianza a los poderes judiciales regionales y, por tanto, se le dio la última palabra a la Suprema Corte de Justicia en ambos aspectos. Esto hizo que aumentara el número de asuntos que tenían que tratarse ante ella, y congestionó su labor. A su vez, desnaturalizó a la Suprema Corte de Justicia como el gran órgano constitucional.

Desde hace tiempo se había venido preparando una forma de limitar la tendencia de que hasta los asuntos más nimios fueran a dar a la Suprema Corte de Justicia. Hace tres décadas se crearon los Tribunales Colegiados de Circuito, precisamente para descargar a la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, consideramos que ya se había llegado a la etapa en que podía darse el paso definitivo, limitando la competencia de la Suprema Corte de Justicia a la interpretación de la Constitución, mientras que el control de la legalidad queda en instancias inferiores. De esta manera es posible descargar el rezago y hacer una administración de justicia más eficaz.

Al poco tiempo se hizo la reforma de los poderes judiciales locales. Esto fue importante porque la Constitución era omisa en lo que se refería a la organización del Poder Judicial. La carencia de un marco normativo para el funcionamiento del Poder Judicial en las entidades federativas se había traducido en una disparidad en la forma de impartir justicia.

Por ello, fue necesario reestructurar los artículos 115 y 116, en los que se establecen las bases mínimas para la organización de los poderes locales y, al mismo tiempo, se da inamovilidad al Poder Judicial local, tal y como ocurre con el federal.

En este sexenio se ha impulsado el crecimiento del Poder Judicial federal, que es ahora 50% mayor. Éstas son de las cosas que dejarán mayor huella conforme pase el tiempo.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.